¿No se está cayendo en el error de priorizar herramientas sobre contexto?
Las soluciones propuestas —desde el SPC y DMAIC hasta el enfoque en las 3M y el Poka-Yoke— son técnicamente sólidas, pero asumen que el problema es solo de variabilidad operativa. Sin embargo, la alta dispersión entre lotes podría ser síntoma de algo más profundo: falta de estandarización en los procesos de decisión (¿todos los turnos aplican los mismos criterios de calidad?), cultura organizacional (¿los operarios reportan desviaciones por miedo a represalias?) o incluso presiones comerciales (¿se están sacrificando controles para cumplir plazos?).
Además, el SPC requiere datos históricos consistentes y personal capacitado; ¿está la empresa preparada para eso? Y aunque el Poka-Yoke previene errores humanos, ¿no es un parche si el diseño del proceso permite que esos errores ocurran? ¿No deberíamos cuestionar primero si el problema es técnico… o de liderazgo?