invertir en inventario de tendencia o profesionalizar el control de stock?
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Nuestra PYME se dedica a la venta y distribución de productos de maquillaje y cosmética.
Estamos frente al dilema de usar la caja disponible para comprar una gran cantidad de inventario variado para no perder ventas inmediatas, o destinar esos recursos a implementar un software de gestión de inventario y código de barras para controlar las fechas de caducidad y el stock mínimo. La liquidez es limitada y solo podemos tomar un camino por ahora.
¿Qué será mejor? ¿Arriesgamos capital trayendo más mercadería al azar o invertimos en organizar la logística del negocio aunque posterguemos la compra de nuevo stock? -
@nayelialcantara, en el mundo del comercio de belleza y cuidado personal, esta es probablemente la encrucijada más peligrosa y recurrente.
El impulso natural de cualquier comerciante es decir: "Si no tengo el producto en el anaquel, no vendo". Sin embargo, en este rubro, traer más inventario sin control de trazabilidad con liquidez ajustada puede no ser una estrategia de crecimiento; sino más una jugada de ruleta rusa.
En otras palabras, comprar volumen a ciegas para evitar perder ventas puntuales suele generar un falso flujo de caja. Además, inyectar dinero a un sistema logístico desordenado solo amplificará el desorden.
Recomendamos priorizar la infraestructura logística, porque invertir en la tecnología de gestión (software ERP/POS + código de barras) no es un "gasto postergable". Lo puedes ver, según el caso, como liberación de capital de trabajo, que hoy tienes escondido en el almacén.
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Para completar la propuesta de @gestionafácil, asumiendo que invertir en tecnología es el camino... Una ruta posible en tu caso, sin frenar la caja (porque el objetivo no es parar las ventas, sino ordenar el negocio para que cada moneda invertida vuelva más rápido), es la siguiente:
Fase 1: Controla primero lo que más se mueve. Instala el software y el lector de código de barras empezando solo por tu Top 20% de productos (los que te dejan el 80% de las ventas). No intentes registrar todo el almacén el primer día; prioriza lo que rota hoy para no pausar la operación.
Fase 2: Usa el orden para pedir crédito. Ve con tus proveedores y muéstrales que ahora controlas tus lotes y fechas de vencimiento. Un comerciante organizado transmite confianza, y esa confianza te servirá para negociar compras a crédito o despachos parciales, sin tener que 'soltar' toda la caja de contado.
Fase 3: Recompra basándote en datos reales. Con el sistema andando, sabrás con exactitud cuál es tu punto de reorden (el stock mínimo real antes de quedarte en cero). Reinvierte la ganancia diaria únicamente en los productos que sí se venden, asegurando un ciclo de conversión de efectivo mucho más corto.
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Colegas
Yo añadiría una pieza que suele quedar escondida detrás del inventario: quién hace qué cuando entra, sale o se revisa un producto. Puedes comprar el mejor software del mundo, pero si una persona recibe la mercancía, otra la acomoda y una tercera vende sin registrar correctamente las salidas, el sistema terminará reflejando una realidad ficticia.Antes de pensar en una implantación enorme, definiría un procedimiento sencillo:
recepción → revisión de lote/caducidad → registro → ubicación → salida → reposición.
Y, sobre todo, dejaría claro quién es responsable de cada paso. La tecnología ordena mucho, sí; pero los hábitos del equipo son los que consiguen que ese orden dure.
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Hola
@nayelialcantara Yo metería una variable más en la ecuación: qué inventario tiene realmente potencial de venderse. En cosmética es muy fácil confundir “producto de tendencia” con “producto que mi cliente quiere comprar”. Antes de destinar caja a ampliar el surtido, cruzaría ventas por producto con lo que está funcionando en redes, búsquedas, consultas y campañas.Si un sérum está explotando en Instagram pero en tu tienda nadie lo pide, cuidado con llenar el almacén de sérums. La tendencia sirve para detectar oportunidades, pero la compra debería validarse con señales reales de tu audiencia.
Así el marketing deja de ser solo promoción y se convierte también en una herramienta para decidir qué merece ocupar espacio y capital. -
Buen dia
En flores aprendí algo que aplica muchísimo a cosmética: no todo lo que parece “más variedad” significa más capacidad de vender. Cuando llega una fecha fuerte, uno puede sentirse tentado a comprar de todo “por si acaso”, pero después descubre que parte de esa compra no tenía salida.Yo trabajaría especialmente la diferencia entre productos de rotación habitual y productos de ocasión. Para los segundos, intentaría conseguir condiciones flexibles con proveedores o compras pequeñas que puedan ampliarse rápidamente. Es parecido a preparar San Valentín: no necesitas tener todo el ramo del mes siguiente almacenado para demostrar que estás preparado. Necesitas capacidad de reaccionar cuando la demanda aparece.
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Saludos compañeros
Yo haría una pequeña trampa al dilema: antes de decidir cuánto comprar, intentaría averiguar cuánto producto puedo vender antes de tenerlo apilado en el almacén.Por ejemplo, si aparece una nueva línea de maquillaje que parece prometedora, se puede lanzar primero una campaña de expectativa, una lista de espera o incluso una preventa limitada. Si 40 personas dejan sus datos o reservan y solo 5 preguntan, ya tienes una señal bastante más útil que simplemente ver que el producto está “pegando” en redes.
Y aquí hay una ventaja interesante: marketing puede convertirse en una especie de filtro financiero. En lugar de poner $10.000 en mercancía esperando que el mercado responda, puedes invertir una fracción mucho menor en probar el interés y decidir después.
En negocios con caja ajustada, no siempre gana quien tiene más inventario; muchas veces gana quien consigue información antes de comprarlo. Ahí es donde una buena estrategia digital puede ahorrarle bastante dinero al almacén.
RAÍLES
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