@YoliRuiz, el problema que describes es típico del sector de construcción, obras civiles, instalaciones y proyectos por contrato: los ingresos llegan por hitos o al final de obra, hay periodos muertos entre adjudicaciones y la estructura de costos fijos (especialmente la nómina) no se detiene. La solución no es “esperar a que llegue la siguiente obra”, sino construir amortiguadores financieros y operativos que permitan cubrir al menos la nómina mínima en los valles.
Una opción clara es crear y capitalizar un fondo de reserva de nómina:
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Destina de forma obligatoria un porcentaje de cada cobro de obra (recomendado 8-15 % según el margen y la volatilidad de tu cartera) a una cuenta separada e intocable, etiquetada como “Reserva de nómina / Contingencia”.
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Calcula el importe objetivo: costo de nómina neta + cargas sociales de 2 a 4 meses (o el periodo histórico medio de “hueco” entre obras).
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Clave: este dinero solo se usa para nómina en periodos sin ingresos. Cuando se recupere el flujo, se repone prioritariamente.
Muchas empresas del sector lo formalizan como “provisión de estabilidad laboral” o lo llevan en contabilidad de forma visible para la dirección.
baja rotación).