Pedro,Saludos.
En estos casos la liquidez no solo se protege con números: también con comunicación estratégica. Cuando un cliente concentra tanto poder en tu facturación, suele aprovecharse de la narrativa: “usted tranquilo, yo le pago después”. Para equilibrar la relación sin quemarla, necesitas reposicionar tu papel en la conversación.
Mi recomendación: revisa cómo estás presentando tu propuesta de valor más allá del producto. Si este cliente siente que eres reemplazable, jugará con los tiempos. Si percibe que cortar contigo le genera una pérdida operativa o de reputación, se alinea más rápido. ¿Cómo lograrlo?
Refuerza el mensaje de que no eres “un proveedor”, sino parte de su cadena crítica: disponibilidad, tiempos de entrega, respuesta inmediata.
Comunica formalmente —con tono profesional, no emocional— que los retrasos están afectando tu capacidad operativa y, por ende, tu servicio hacia ellos.
Acompaña el plan de pagos con un mensaje claro sobre lo que ellos también pierden si no estabilizan la relación.
Cuando la comunicación se ordena, la otra parte suele moverse más rápido. Esto no reemplaza el jurídico o la política de crédito, pero sí cambia el terreno de la discusión.