Hola, Frank.
En mi experiencia, la variabilidad muchas veces no está en la intención del equipo, sino en los detalles invisibles.
Te comparto algo práctico que me funcionó:
- Define los “no negociables del oficio”.
En mi caso eran cosas como:
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Nunca entregar un arreglo sin revisar frescura flor por flor.
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Confirmar pedido el día anterior.
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Foto final antes de salir a reparto.
Eso no estaba en un gran manual, estaba en la cultura diaria.
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Anticípate a los picos de trabajo.
Muchas fallas aparecen en temporada alta. Si sabes que habrá más demanda, ajusta tiempos, personal o capacidad antes de que el sistema se estrese. -
Cuida la última impresión.
El cliente recuerda el final. Si hubo un detalle imperfecto pero el cierre fue impecable, la percepción mejora mucho.
A veces la calidad no cae por falta de capacidad, sino por exceso de confianza en que “siempre sale bien”. Documenta lo que hacen tus mejores colaboradores y conviértelo en referencia interna.