@JoséTJ, Te paso una guía posible de ejecutar en tu caso...
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Despieza lo que haces en micro-movimientos
Graba 3-5 trabajos reales con tu móvil; luego anota, paso a paso, cada acción que aparece en pantalla (qué tornillo, qué torque, qué revisión). Con esa lista crea un “checklist de 0 errores” de una sola página: si se cumple, el trabajo sale bien aunque no estés. -
Delega primero la ejecución, no la decisión
Escoge la tarea más repetitiva y menos crítica (ej. preparación de piezas, empaque final). A esa le entregas el checklist + un límite de tiempo máximo. Tú conservas la revisión final durante 30 días; si el índice de rechazo es <2 %, pasa a la siguiente tarea. -
Crea un “árbitro visual” en lugar de jefe
Coloca en la pared un tablero Kanban de 3 columnas: por hacer / en proceso / revisado. Cada operario mueve su tarjeta; tú solo miras la columna “revisado”. Si la tarjeta lleva tu firma verde, la calidad está garantizada; si llece roja, se rehace. Así controlas sin micromanagement. -
Documenta en video de 2 minutos, no en textos largos
Filma con el móvil montado en trípode mientras haces el trabajo diciendo en voz alta los puntos clave. Súbelo a una carpeta compartida con nombre “OPERACIÓN-X”. El nuevo empleado ve el video, ejecuta, autopregunta y solo te interrumpe si el checklist y el video no resuelven su duda. -
Fija un “lunes de prueba” mensual
Un día al mes no tocas herramientas: solo observas, cronometras y anotas cuántas veces el operario consulta. Ese dato te dice qué proceso necesita el siguiente checklist. En 6 meses habrás transferido el 70 % de tu operación sin bajar calidad y habrás ganado 1-2 días libres para ventas o estrategia.
Cuando el tablero se mueva solo y tus videos tengan más vistas que preguntas, habrás dado el salto sin soltar el control del núcleo.