Compañeros
Yo empezaría revisando algo muy básico: ¿sigue estando claro qué se espera de cada persona?
Con el tiempo, muchas empresas van incorporando tareas, urgencias y nuevas responsabilidades sin actualizar funciones ni prioridades. El resultado es que buenos trabajadores terminan apagando incendios todo el día, pero sin saber realmente qué es lo más importante.
Una conversación para redefinir prioridades, aclarar responsabilidades y eliminar tareas que ya no aportan valor puede devolver mucho orden. Cuando las reglas del juego están claras, es mucho más fácil que el rendimiento vuelva a subir sin necesidad de grandes cambios.