Problema persistente en la empresa
-
Tengo un problema persistente en la empresa. En resumen... las áreas no cuentan con procesos sencillos y efectivos, ni con flujos de trabajo que garanticen la eficiencia. Hay costos difíciles de detectar por esa razón. ¿Por dónde y cómo puedo comenzar a resolver el problema?
-
@GerardoPerez, entiendo esa sensación de que la empresa es una "caja negra" donde entra dinero y esfuerzo, pero no sabes exactamente dónde se pierde la energía... Es una situación agotadora. Lo que describes son los clásicos costos ocultos o, con nombre más técnico, "fricción operativa".
Para resolver esto sin morir en el intento (y sin paralizar la operación), te sugiero un enfoque tipo "cirugía láser".
Por ejemplo, comienza por identificar el "punto de mayor dolor". Es decir, no intentes mapear toda la empresa desde el primer momento; solo trabaja donde podría existir mayor "fricción operativa".
Tarea: Elige un solo proceso que cumpla con estas 3 características:
- Es repetitivo (pasa todos los días o semanas).
- Involucra a más de dos áreas.
- Es donde más quejas hay (o donde más dinero se sospecha que se pierde).
Luego aplica acciones concretas en orden de prioridad, como las siguientes:
- Elimina pasos duplicados y retrabajos.
- Documenta lo que sea clave (quién, qué, cómo, con qué medios o recursos, medición de la eficiencia... para describir el proceso).
- Más adelante, crea manuales de procesos.
- Implementa un software, de ser el caso, para automatizar y obtener datos ("Si automatizas un desorden, tendrás un desorden automatizado". Primero se limpia la casa (pasos 1 y 2) y luego se mete tecnología).
Repite la tarea aplicando, por lo menos, las acciones 1 y 2 con cada proceso. Con estos darás un salto importante, antes de pensar en implantar métodos y marcos de gestión de pymes.
-
Tarea: Elige un solo proceso que cumpla con estas 3 características:
- Es repetitivo (pasa todos los días o semanas).
- Involucra a más de dos áreas.
- Es donde más quejas hay (o donde más dinero se sospecha que se pierde).
Con la ejecución de la tarea en forma iterativa podrá ir creando un mapa de procesos de la organización, el cual dará luz sobre posibles cambios estructurales… En un tiempo relativamente corto, la empresa funcionará mucho mejor.
-
@GerardoPerez, lo que planteas no es raro. De hecho, es más común de lo que parece cuando una empresa crece sin una base operativa clara. Yo lo he vivido: llega un punto en que trabajas más, vendes más, pero no necesariamente ganas más. Ahí es donde sabes que algo no está bien.
En mi experiencia, el error típico es querer arreglar todo al mismo tiempo. Eso no funciona. Lo que sí funciona es enfocarse. Escoge un proceso crítico, uno que realmente duela en tiempo, costos... donde haya retrabajo, demoras o reclamos. Ese proceso es tu punto de entrada.
Una vez lo tengas, míralo sin adornos. ¿Qué pasos sobran? ¿Dónde se repite el trabajo? ¿Quién hace qué realmente, no en teoría? Aquí es donde empiezas a limpiar. Eliminar duplicidades genera resultados inmediatos.
Luego viene algo que muchos evitan: documentar. No hablo de manuales complejos, sino de dejar claro lo esencial: responsables, secuencia, criterios básicos de ejecución. Eso ordena la operación más de lo que parece.
Con ese ejercicio, empiezas a ver patrones. Y cuando repites el enfoque en otros procesos, poco a poco dejas de operar a ciegas. La empresa deja de ser una “caja negra”.
Y no incluyas tecnología todavía. Primero orden, luego sistema. Si digitalizas el caos, solo lo haces más rápido… pero sigue siendo caos.
-
Buen dia @GerardoPerez,
Tu situación tiene una señal clara: existe una desconexión entre la ejecución y los resultados.
Antes de rediseñar procesos completos, te sugiero trabajar con un enfoque de validación rápida:
- Selecciona un proceso crítico.
- Define 2 o 3 indicadores simples (tiempo, costo, errores).
- Mide durante un periodo corto sin intervenir.
Esto te dará una línea base real.
Luego, realiza ajustes puntuales y vuelve a medir.
Si el indicador mejora, validas la acción. Si no, descartas.Este ciclo evita caer en rediseños extensos sin evidencia.
Un punto clave:
Si no puedes medir un proceso de forma sencilla, probablemente tampoco lo puedes gestionar de forma efectiva.La claridad en los indicadores suele revelar más problemas que el análisis teórico.
-
Colega, Te hablo desde la práctica diaria: cuando el negocio empieza a crecer y todo depende de “cómo cada quien lo hace”, los problemas que mencionas aparecen casi sin avisar.
A mí me funcionó algo muy concreto: estandarizar lo crítico, no todo.
Por ejemplo, en mi caso:
- Cómo se recibe un pedido.
- Cómo se prepara.
- Cómo se entrega.
No intenté ordenar todo el negocio de una vez. Me enfoqué en lo que impactaba directamente en el resultado final.
Y algo clave: hacer visible el trabajo.
Cuando el equipo ve claramente qué debe pasar en cada etapa, los errores bajan solos.Un consejo práctico:
Si una tarea depende demasiado de la “memoria” de alguien, ahí tienes un foco de problema.Ordenar eso primero te da resultados rápidos y, sobre todo, te quita presión operativa.
-
Hola
Más allá de los procesos, aquí hay un factor que suele estar detrás de este tipo de situaciones: la falta de claridad en los roles.Cuando no está definido:
-
Quién decide
-
Quién ejecuta
-
Quién responde por el resultado,
los procesos se vuelven ambiguos, incluso si están “documentados”.
Te propongo algo muy práctico para empezar:
Toma un proceso crítico y responde esto con tu equipo:
- ¿Quién es responsable final?
- ¿Quién participa?
- ¿Quién solo debe estar informado?
Este ejercicio, aunque parezca simple, elimina muchos puntos de fricción.
Además, mejora la coordinación sin necesidad de grandes cambios estructurales.
Porque en muchos casos, el problema no es el proceso en sí… sino cómo las personas interactúan dentro de él.
-
-
Saludos
Hay un ángulo que no se ha mencionado y que puede ayudarte a “hacer visible” el problema más rápido: la experiencia interna como si fuera experiencia del cliente.Cuando los procesos no son claros, eso termina reflejándose en retrasos, errores o inconsistencias que el cliente percibe. Por eso, una forma práctica de empezar es mapear el recorrido de un pedido o servicio desde que entra hasta que se entrega… pero mirándolo como una “historia”.
Preguntas clave:
1.¿Dónde se rompe la fluidez?
2. ¿En qué punto alguien tiene que “improvisar”?
3. ¿Dónde se pierde información o se repite?Esto no solo te ayuda a detectar ineficiencias, sino también a identificar qué parte del proceso está afectando directamente la percepción de valor del cliente.
Cuando conectas operación con experiencia, las prioridades se vuelven mucho más claras. Y eso evita invertir tiempo en optimizar cosas que realmente no mueven la aguja.