Colegas
Yo añadiría una pieza que suele quedar escondida detrás del inventario: quién hace qué cuando entra, sale o se revisa un producto. Puedes comprar el mejor software del mundo, pero si una persona recibe la mercancía, otra la acomoda y una tercera vende sin registrar correctamente las salidas, el sistema terminará reflejando una realidad ficticia.
Antes de pensar en una implantación enorme, definiría un procedimiento sencillo:
recepción → revisión de lote/caducidad → registro → ubicación → salida → reposición.
Y, sobre todo, dejaría claro quién es responsable de cada paso. La tecnología ordena mucho, sí; pero los hábitos del equipo son los que consiguen que ese orden dure.