Saludos compañeros
Yo haría una pequeña trampa al dilema: antes de decidir cuánto comprar, intentaría averiguar cuánto producto puedo vender antes de tenerlo apilado en el almacén.
Por ejemplo, si aparece una nueva línea de maquillaje que parece prometedora, se puede lanzar primero una campaña de expectativa, una lista de espera o incluso una preventa limitada. Si 40 personas dejan sus datos o reservan y solo 5 preguntan, ya tienes una señal bastante más útil que simplemente ver que el producto está “pegando” en redes.
Y aquí hay una ventaja interesante: marketing puede convertirse en una especie de filtro financiero. En lugar de poner $10.000 en mercancía esperando que el mercado responda, puedes invertir una fracción mucho menor en probar el interés y decidir después.
En negocios con caja ajustada, no siempre gana quien tiene más inventario; muchas veces gana quien consigue información antes de comprarlo. Ahí es donde una buena estrategia digital puede ahorrarle bastante dinero al almacén.