Saludos
Te hablo desde la experiencia en negocio propio: esa sensación es más común de lo que parece, sobre todo en temporadas altas.
En mi caso, por ejemplo, podía tener semanas con muchas ventas (San Valentín, Día de la Madre), ver la cuenta bancaria “bonita”… pero al final del mes el dinero no rendía como esperaba.
¿Dónde estaba el detalle? En cosas muy operativas:
Compras urgentes a proveedores (más caras).
Mermas de producto.
Gastos que se disparan en momentos de alta demanda.
Entonces, aunque entraba dinero, también salía más rápido de lo que uno percibe.
Mi aprendizaje fue este: no basta con vender, hay que cuidar lo que pasa entre la venta y lo que realmente te queda.
Un ejercicio muy práctico es revisar por producto o servicio:
¿Cuánto me cuesta realmente vender esto?
Ahí empiezas a ver si estás trabajando mucho… pero ganando poco.