@YoliRuiz, te lo explico con otras palabras.
Como sabemos, las empresas de construcción - y proyectos grandes - cobran por partes o al terminar una obra, pero los sueldos (la nómina) hay que pagarlos todos los meses sí o sí.
¿El resultado?
Meses donde entra mucho dinero y meses donde no entra nada, lo que genera estrés financiero.
La propuesta que te compartí lleva esa solución un paso más allá usando tres ideas muy prácticas y fáciles de entender:
-
Saber exactamente cuánto aguanto sin cobrar (Runway)
Imagina que vas conduciendo y quieres saber cuánta gasolina te queda en el tanque. En una empresa funciona igual: necesitas calcular con precisión cuántos meses exactos puedes pagar los sueldos básicos si la siguiente obra se retrasa. A eso se le llama medir el tiempo de supervivencia financiera. -
Amarrar los sueldos a cada contrato de obra
En lugar de ver la nómina como un gasto fijo gigante que hay que pagar "a ver cómo nos va", la idea es que cada contrato pague lo suyo. Cuando entra un pago por avance de obra (un hito), una parte de ese dinero se separa inmediatamente para asegurar los sueldos de los meses de transición o "valles" en los que no hay proyectos activos. -
Hacer pruebas de "qué pasaría si..."
Consiste en ponerse en el peor escenario posible antes de que ocurra: ¿Qué pasa si la obra que esperábamos firmar este mes se retrasa 30 o 50 días más? Si al hacer esa simulación descubrimos que nos quedamos sin fondos, significa que necesitamos ajustar la estrategia financiera a tiempo y no esperar a que el problema explote.
Saludos.